Dominicana y la ley fundacional de su Ministerio de Cultura, con base en la Declaración Universal de los Derechos Humanos para la Cultura, establecen que: "Todas las personas tienen derecho a participar libremente, sin censura, en la vida cultural, de disfrutar de las artes y de compartir los beneficios del desarrollo científico". Sin embargo, esto no es más que pura retórica. De hecho, los moradores de los barrios empobrecidos y las comunidades rurales han permanecido históricamente excluidos. En el caso particular del teatro, la generalidad de las salas de espectáculos y de escuelas están ancladas en el área metropolitana de la capital Santo Domingo y en la provincia de Santiago. Este es uno de los factores que contribuyen con la descomposición social en la que están atrapados los jóvenes de las comunidades marginadas. ¡Destino fatal! El arte, y la cultura en general, no son simples entretenimientos; son herramientas de cambio social e individual. La jornada nacional "Teatro al alcance de todos" tiene como objetivo general contribuir con los esfuerzos en pro de la descentralización, democratización del teatro y del arte y la cultura dominicanas en general. ¡Teatristas! ¡Artistas todos! ¡Trabajadores de la cultura! ¡Unamos nuestros esfuerzos para derrumbar los muros que impiden la necesaria vinculación entre teatro y pueblo, arte y pueblo, cultura en general y pueblo! ¡Retomemos la antorcha que enarbolaron los héroes anónimos que sentaron las bases para que, a pesar de todo, el teatro dominicano siga aún vivo! ¡Adelante! ¡Adelante! El teatro debe ser no un derecho de unos pocos, sino un derecho de todos. Hagamos nuestra la consigna del manifiesto del Frente Cultural Constitucionalista de la Guerra Patria de 1965:
De/Juan María Almonte
Actor, director y dramaturgo dominicano
¡Nosotros también
somos el pueblo!
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